top of page

Soñar es agotador ¿no?

A veces sueño tanto, que despierto cansada.


Me enredo en los juegos del inconsciente que me sumergen en túneles eternos de los que a veces siento que nunca voy a poder salir. Mi vulnerabilidad se muestra en diferentes formas de desnudez, de ineficiencia, de impotencia. Sueño constantemente con amistades del pasado; son fantasmas que deambulan en la parte de atrás de mi memoria y les gusta salir a jugar a que aún existimos en la misma realidad, en esa que ya no nos frecuentamos ni saludamos.


Sueño tanto que se distorsiona mi realidad.


“Pero a ti no te gustan los mariscos ¿que no?”


Mi memoria coludida por la incertidumbre de un sueño me delató ante una persona con la que soñé tener una conversación fluida sobre su supuesta aversión al pescado.


Me gusta tanto soñar. He viajado a una infinidad de lugares, conocido millones de personas, incluso he resuelto situaciones que, en la realidad, siguen sin cerrarse. Me he soñado enamorada de personajes desconocidos, caras ajenas a mi día a día con quienes sentía la conexión más profunda que he sentido.

También he soñado que me persiguen. Constantemente me encuentro huyendo de un ente, casi siempre una bruja. Nunca sé qué quiere, sólo que tengo que correr. Despierto con miedo. Miedo de que esa bruja de mis sueños es mi vida persiguiéndome y ¡qué rápido corre la canija!

Los pasos que no puedo dar, los gritos que se ahogan, las palabras que me son imposibles de leer. La pesadilla constante de la soledad, de una jaula construida por mí misma a la que no le diseñé salida. Todo eso me hace despertar con la boca seca, atrapándome en horas de insomnio y angustia. La sábana negra de la noche no siempre es buena compañía, la luz intensa de la luna te encandila cuando despiertas de una pesadilla. Las cobijas sobran pero el calor falta. Los párpados se sienten pesados, pero el inconsciente pesa más. Los sueños me han llevado a lugares que no existen más que en mi mente. Son momentos tan efímeramente eternos que nunca los alcanzas a recordar cuando despiertas.

Sueño tanto que a veces despierto cansada, pero ese sueño en el que puedo bailar con fantasmas no lo cambio por nada, incluso cuando me persigue una bruja de la que no puedo correr.

26 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comentários


bottom of page